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Consideraciones sobre la pirateria en el derecho de autor

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CONSIDERACIONES SOBRE LA PIRATERIA EN EL DERECHO DE AUTOR


Eduardo Spagnuolo

(DAC)


INTRODUCCION:


Las sociedades viven inmersas en un “clima cultural” propio.

Ese clima cultural esta conformado por usos y costumbres, por la historia compartida, el medio ambiente, modas, movimientos sociales y, por supuesto, la influencia de otras sociedades.


Cuando se produce la revolución tecnológica de las comunicaciones en la segunda mitad del siglo 20, la influencia de otras culturas va en aumento hasta llegar a generar el proceso de globalización que caracteriza al siglo 21.


A lo largo de la historia, las sociedades fueron definiendo cuales eran sus necesidades sociales más importantes, y estas se tradujeron en el concepto de bienes sociales. Aquellos valores que los estados debían resguardar, como la salud, la educación o la seguridad, paradigmas de esos bienes sociales.


Frente a estos bienes socialmente relevantes pueden limitarse los demás derechos individuales. Así, se ha llegado a reglamentar el mismísimo derecho de propiedad, base conceptual, económica y cultural de las sociedades actuales.


Si un pueblo sufre una epidemia y el remedio esta protegido por un derecho de patente otorgado a un particular, los estados tienen la posibilidad de producir u obtener esos medicamentos sin respetar el derecho de propiedad emanado de la ley de patentes.


“CLIMA CULTURAL” y “ATMOSFERA CULTURAL”


Volviendo al particular “clima cultural” de una sociedad, esta harto demostrado que la pertenencia a un grupo, a un país o a una sociedad dada, esta conformado principalmente por un conjunto de valores, símbolos y visiones mayoritariamente compartidas por los miembros de ese grupo.


Esta simbología, este imaginario es a través del cual una sociedad se representa a sí misma y a sus valores, construyendo su identidad.

Es la cultura. O el “clima cultural” particular de cada sociedad, cuya trasmisión y construcción, cambia con los tiempos históricos.

Sobran los ejemplos para ver como las imágenes compartidas, las propias creencias, los mitos, las historias, han hecho crecer a un pueblo o lo han hundido en el olvido o la muerte.


Desde la segunda mitad del siglo 20, el sistema más efectivo para crear, difundir y desarrollar la propia cultura, es el medio audiovisual.


El cine en su momento, luego sumada la televisión, el video, DVD, e Internet.

Todo este sistema tecnológico de captación y reproducción audiovisual es un formidable sistema de comunicación y expansión de determinados valores culturales, con su consecuente secuela de negocios, desarrollo industrial y crecimiento económico.


A partir de una supremacía industrial y comercial nacida después de la segunda guerra mundial, y con en el dominio del 90% de las pantallas de cine de todo el mundo, un porcentaje similar en los programas de televisión, casi el 100% de los sistemas e idiomas de Internet, y la avanzada tecnológica en el desarrollo de nuevos sistemas, como la reproducción audiovisual en teléfonos celulares, o el futuro cine digital trasmitido globalmente vía satélite, un discurso único basado en la cultura norteamericana se ha instalado en todo el mundo.

Así se ha ido formando una “atmósfera cultural global” que rodea el planeta, por sobre los diversos “climas culturales” de las distintas sociedades.


Las sociedades, en este mundo así globalizado, se encuentran en la necesidad de defender su sistema de representación simbólica.

Esto es, proteger sus particulares contenidos culturales, para no correr el riesgo de una verdadera disolución cultural y social, con graves consecuencias similares a un desmembramiento geográfico, una invasión, o un empobrecimiento extremo de su población ya que, como queda dicho, ese sistema de representación simbólica común o “clima cultural”, es la amalgama que une a una sociedad y le marca su camino a seguir.


Para proteger este bien social, los gobiernos han desarrollado sistemas de fomento a la producción audiovisual, regulación del mercado de distribución y cuotas de pantalla, los cuales regulan y condicionan derechos anteriormente adquiridos.


^ “NECESIDAD CULTURAL”


Influenciados por esta realidad cultural global, la gente de las distintas sociedades, y en especial los jóvenes y niños que llegan a este mundo unipolar del discurso único, desarrollan una verdadera “necesidad” cultural de acceder a esos símbolos y a esa representación del mundo que es trasmitida durante las 24 horas del día, por toda la potente batería audiovisual del siglo 21.


Esta “necesidad” surge porque, para cualquier persona (y reiteramos, en especial para los jóvenes y niños), la posibilidad de no acceder a esos contenidos culturales es sentirse excluido de su circulo de pertenencia.

Es ubicarse fuera de su sociedad y su tiempo.


Este sentimiento de exclusión genera un estado de angustia que exige ser satisfecho de cualquier manera, inclusive a través del delito.

Se genera así, un campo propicio que, si bien no es el único motivo, es un importante incentivo para el surgimiento de la piratería.


^ LA PIRATERIA


Piratería es, en principio, el delito proveniente de la reproducción o exhibición, con fines comerciales, de una obra sin el debido consentimiento de su autor, o de quien detente ese derecho de autor.


Esta definición deja en claro la unión indisoluble que hay entre piratería y la violación del derecho de autor.

Por lo tanto, es un delito que ataca no solamente un derecho adquirido, sino un derecho defendido por toda la legislación vigente dada su importancia social. Es necesario tipificar bien los elementos que configuran el delito de piratería, para después poder sancionarlo con la legislación correspondiente.


Además del aspecto delictivo, la piratería tiene varios aspectos para analizar:


1 – Social.

El acceso a los diversos contenidos culturales audiovisuales, esta condicionado por el precio de la entrada de cine, el del alquiler del video club o la compra del video o DVD.

El precio elevado, por lo menos para amplias capas de la población, en estos rubros no obedece a razones tecnológicas del proceso de copiado y reproducción, cada vez más económico, sino a motivos comerciales, o de negocios o de porcentuales de ganancias predeterminados, generando un limite mayor al necesario.

Y como consecuencia, un mayor numero de personas excluidas al acceso a esos contenidos.

Esta exclusión así producida es solucionada por la piratería.


2 – Mercado.

La piratería genera un mercado propio de consumidores.

Si podemos asumir que una cantidad de consumidores de copias piratas podrían pasarse a las copias “legales” si el precio fuera más accesible, también debemos aceptar que un porcentaje de los consumidores de copias piratas nunca accederían, por su realidad socioeconómica extrema, a las copias legales aunque tuvieran un menor precio.


^ DERECHO DE AUTOR


Cuando se produce la proyección de un material audiovisual, el 100% del dinero que el consumidor abona como entrada, alquiler o compra, es en concepto de pago del derecho de autor.

Es de ese dinero que cada empresario, empresa o comercio involucrado en la cadena de comercialización, saca sus costos y su ganancia.


El Derecho de Autor esta integrado por dos componentes básicos, un aspecto económico y un aspecto moral.

Inclusive en el Copyright, se reconoce la existencia de estos aspectos.


El aspecto moral es el rasgo característico de este derecho.

En este aspecto se incluye la obligación, no solo de respetar la integralidad de la obra o el reconocimiento al autor, sino también el derecho a la difusión de la obra de la manera más eficiente posible.

Una obra en un cajón es un objeto inútil.


Un autor es una persona que siente una punción por comunicar algo.

Ya sea un escritor, músico, artista plástico, director de cine o cualquier otro tipo de autor, lo que busca es “tocar” el alma de otro ser humano con el que comparte sueños y fantasías.


O sea, llegar al publico, a su publico.

Y esto se concreta a través de la exhibición de la obra, completándose así el proceso creativo.

Exclusivamente con la llegada de la obra al receptor es que una creación completa su ciclo creativo y puede considerarse como consumada.


En el caso de la obra audiovisual, debido a lo efímero de su soporte y a su estrecha relación con la cotidianeidad social, la inmediatez de la llegada al publico es vital para la existencia misma de la obra audiovisual.


Esta necesidad de difusión no debe verse exclusivamente bajo una óptica económica, ya que puede haber difusión que no genere ingresos, como en un festival, proyecciones a beneficio, etc., e igual se completa el proceso creativo.


En la Argentina, exhibidores y distribuidores tienen fuertes tensiones y discusiones con los titulares de los derechos de autor de las obras audiovisuales, ya sean directores o productores, sobre las condiciones y circunstancias de la exhibición.

Cuando esa exhibición no llega a hacerse o se hace de manera deficiente, la piratería puede llegar a cubrir ese vacío en la exhibición, haciendo posible que la obra llegue a su publico.

Y así, indirectamente, la piratería puede llegar a completar el proceso creativo satisfaciendo la necesidad de exhibición y el acceso al publico.


Un hecho similar ocurre con la televisión, que permite a una determinada obra audiovisual llegar a un público masivo.

Esa obra que por temas comerciales de exhibición o distribución no llego, o tuvo un acceso limitado, en espacio y el tiempo, a su publico, encuentra a través de la emisión televisiva un publico.

Un publico que efectivamente existía pero que no pudo acceder a la obra por aquellas limitaciones en la exhibición en salas.

Pero a través de la televisión se produjo el encuentro entre el autor, su obra y su publico.


Los efectos de aquellas condiciones de la exhibición cinematográfica en las salas se extiende como una onda expansiva también al video hogareño.

Como la edición en video, DVD o CD esta comercialmente “enganchada” con la explotación en salas, algunas empresas no editan una película por su bajo rendimiento en las salas.

Entonces el autor recurre, como medida extrema, al hecho de “piratearse” a sí mismo para satisfacer la necesidad de que la obra encuentra un canal posible para acceder al publico.


Todo esto por efecto de un rendimiento originario no satisfactorio.

Rendimiento económico o comercial en las salas que es afectado directamente por las políticas de los exhibidores y distribuidores locales.

En su búsqueda de una buena continuidad de sus negocios, estos conglomerados internacionales de exhibición privilegian los estrenos cinematográficos que provienen de la fuerte industria norteamericana que les provee todo el año de películas que llegan al mercado con un fuerte apoyo en inversión publicitaria y promoción, y que además no deben recuperar sus costos en el país, por lo cual, todo lo generado es ganancia, completando así una operación muy cercana a un dumping internacional.

Por todo esto, el acceso al publico suele estar condicionado por políticas de explotación que dificulten la llegada de una obra audiovisual a su publico, publico que en la realidad existe y se siente reflejado por esas imágenes e historias, como prueba la buena repercusión televisiva o de los video clubes de esos productos.

Y no olvidemos que, socialmente, estos productos son los que debemos proteger para proteger la amalgama social que nos da nuestro “clima cultural” y, como consecuencia, proteger nuestra existencia como sociedad.


^ PIRATERIA DE OBRAS NACIONALES E INTERNACIONALES


Lo expuesto sobre la piratería en relación con la necesidad de exhibición de su obra por parte del autor, y el derecho del publico de acceder a esas obras, no se repite en el caso de importantes películas extranjeras, los famosos “tanques” que llenan las salas.


En este caso la realidad es inversa.


Aquella agresión al “clima cultural” de una sociedad que es ahogado por la “atmósfera cultural” dominante del discurso único, se potencia a través de la piratería.


La piratería, por el competente social ya detallado, al abarcar a través de la “copia trucha” a sectores sociales más amplios, también ayuda a extender mas profundamente la influencia de aquella cultura del discurso único en la sociedad.


Porque esas películas que llenaron las salas de exhibición, por el costo de la entrada dejaron afuera una parte importante de la sociedad, o “porción del mercado”, pero pueden acceder a ese sector, influenciándolo, con su discurso único global a través de las ediciones piratas.


Se produce, por lo tanto, una paradoja.


Lo que es nocivo social y comercialmente en el caso de la producción dominante, en la producción nacional es nocivo comercialmente, pero puede tener rasgos positivos desde el punto de vista social.


Por lo tanto, ya sea para apoyar el desarrollo de creadores audiovisuales propios que ocupen los espacios de difusión protegidos por el estado, como para acotar la influencia de culturas hegemónicas, es necesario combatir la piratería con una visión total e integradora.


^ DERECHO A AUTOR Y PIRATERÍA


Con estos conceptos desarrollados, podemos analizar el concepto de piratería y su agresión al derecho de autor para definir sus alcances y ajustar su significado.


El componente más importante es la defensa del derecho de autor.

Ese derecho a recibir un dinero por su trabajo creativo, que tienen quienes son reconocidos por la legislación vigente, como autores de una obra audiovisual.


Respetar absolutamente el derecho de autor es indispensable para formar un conjunto de creadores que, al poder vivir de lo producido por sus obras, conformen un conjunto cultural creativo que desarrolle el imaginario y la simbología de la sociedad.


La piratería, en cuanto violadora de este derecho, es una agresión a todo el cuerpo social.


Porque la piratería, entendida como el no pago, o la no cancelación, en tiempo y forma, del derecho de autor correspondiente a la difusión o exhibición de una obra, atenta contra la preocupación social, resguardada por importantes medidas del estado, de desarrollar obras audiovisuales propias en una sociedad.


Teniendo en claro este concepto de piratería, podemos deducir que es piratería no solo la copia ilegal, o “trucha” de una obra, sino también la ausencia o falta de trasparencia en las liquidaciones de salas de cine, canales de televisión, video clubes, empresas de telefonía y cualquier otra empresa comercial que se dedica a la comercialización y explotación de obras audiovisuales.


Para preservar su amalgama social y cultural, el estado debe castigar todas estas formas de piratería por igual.


Al ser la piratería un hecho ilegal muy complejo, es necesario definir claramente los frentes en los que hay que accionar para combatirla.


1 – Exhibición.

Control, responsabilidad y trasparencia en la cadena de distribución y exhibición para que las películas producidas localmente llegan a su publico de manera eficiente, y no sean desalojadas por compromisos comerciales, o que sus autores o titulares de derecho de autor, vean tergiversado su rendimiento económico por liquidaciones dudosas.

Concomitante con esto, se debe promover el cumplimiento estricto de las reglamentaciones sobre exhibición de material cinematográfico.


2 – Edición.

Regulación de la edición en video, DVD y CD para asegurar que toda película nacional sea editada en cantidad necesaria, acceda a su público a través de una distribución eficiente y una liquidación de copias y ganancia transparente.


3 – Televisión.

Extender a la televisión abierta y por cable las regulaciones sobre exhibición que rigen para las salas cinematográficas, ya que la televisión accede a un publico mucho más masivo que las salas y, por lo tanto, cae dentro de la órbita del interés por extender la influencia de los contenidos cultural de las obras cinematográficas locales.


4 – Distribución

Extensión de los controles y reglamentaciones sobre cuotas de exhibición al sector de los distribuidores ya sean empresas nacionales o internacionales.


3 – Precios.

Autorregulación de las empresas impulsada por el Estado para encontrar en una baja de precios en las exhibiciones en sala y las ediciones electrónicas de la cinematografía nacional, una ampliación del mercado para llegar a gente que “necesita” ver y compartir las imágenes de su tiempo.


5 – Legislación.

Es necesario adaptar la legislación vigente desarrollando medidas eficientes para evitar, o disminuir, la piratería.

Esta legislación debe seguir dos líneas principales.

Por un lado, y reconociendo que la piratería genera su propio mercado por motivos económicos, o por usos sociales incentivados por el desarrollo de nuevas tecnologías que hacen casi imposible la fiscalización total del copiado ilegal, que muchas veces se hace dentro del hogar, se deberá impulsar una ley de gravamen a los equipos y el material virgen de copia para duplicación electrónica, digital o de cualquier otra técnica creada o por crearse, de una obra audiovisual.


Con este gravamen, distribuido por las sociedades de gestión entre sus autores beneficiarios, se incentivara el desarrollo de mas y mejores autores de obras audiovisuales que desarrollen un “clima cultural” que aporte a la diversidad de la cultura y no al discurso único.


Por otro lado, se debe perseguir con acciones legales ágiles a los piratas audiovisuales, acciones que deben incluir al INCAA como ente de regulación y control del medio audiovisual.


6 – Control.

El INCAA, debe desarrollar los controles necesarios para asegurar el cumplimiento de los puntos anteriores.

Para eso deberá contar con normas ágiles y efectivas que le permitan un accionar independiente para prevenir o evitar transgresiones en los puntos detallados anteriormente.


De esta manera, con normas que permitan un accionar ágil y eficiente sobre todos los aspectos constitutivos de la piratería, el estado y las empresas privadas generaran un ámbito propicio para el crecimiento del “clima cultural” nacional, que conviva en paridad de condiciones con la “atmósfera cultural” global que envuelve todo el mundo audiovisual.

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