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Hacia una politica de manejo sustentable de los bosques nativos argentinos

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^ LOS BOSQUES NATIVOS ARGENTINOS Y SU DESTRUCCIÓN


La destrucción de los bosques nativos había comenzado en Argentina al compás del avance espacial de la frontera agropecuaria, acelerada sobre todo en la Pampa Húmeda después de la Conquista del Desierto en 1879, a la que se sumaria el Chaco pocos años mas tarde.

Hacia 1914, años en los que por la expansión de su agricultura y sus exportaciones Argentina se había ganado ya el mote de “granero del mundo”, y es decir una década después de que el Perito Moreno donara las 7.500 Ha en Nahuel Huapi, se estimaba que Argentina contaba todavía con 106 millones de hectáreas de bosques nativos (o espontáneos como los denomina la terminología censal) es decir una superficie enormemente mayor que la de aquella primera reserva protegida. Para una comparación de ordenes de magnitud cabe observar que esa superficie de bosques nativos en 1914 era equivalente al 59.5% de la superficie en explotación agropecuaria en el año 2002 !, a lo que se hará referencia mas adelante.

Luego de 1914 la destrucción de los bosques nativos continuo avanzando tanto por su explotación puramente extractiva y no sustentable, como por el desmonte descontrolado, con el propósito de utilizar la tierra para explotaciones agrícolas y ganaderas, y mas tarde, aun para los proyectos forestales implantados. Entre los primeros, los durmientes utilizados en la construcción de mas de 40.000 km. de vías de ferrocarril: a razón de un durmiente a cada 80 cm. de vía fue necesario utilizar 50 millones de durmientes, lo que significaría 1.526.000.000 pies cuadrados de madera dura, los que a valores corrientes harían $3.815.000 millones, equivalentes unos 1.300.000 millones de dólares; considerando una reposición cada 30 años, significarían un valor corriente total de 3.900 millones de dólares. Adicionalmente, se estima que se exporto un monto muy significativo ya que la información disponible correspondiente a un solo periodo, muestra 2 millones de durmientes.

La primera guerra mundial dificulto en gran medida la continuidad de la importación del carbón de Cardiff que consumían las locomotoras de los ferrocarriles, las que debieron ser adaptadas para quemar madera, agregándosele furgones para el transporte de las grandes cantidades necesarias debido al mucho menor poder calórico por tonelada de combustible. Por las mismas razones también aumento significativamente el consumo de carbón vegetal. Ello contribuyo decisivamente a completar en esa época el desmonte de la cuenca del Río Salado en la Provincia de Buenos Aires, agravando enormemente las inundaciones periódicas que existían históricamente.

El avance de la frontera agrícola, con el consiguiente desmonte descontrolado, hasta alcanzar los limites naturales de la pampa húmeda, en la isoyeta de 700 mm. de precipitaciones anuales promedio, se completo en 1928. Con ello se detuvo el crecimiento de las líneas ferroviarias de capital ingles y francés, que fue continuado en las décadas siguientes, aunque a ritmo menor, en otras regiones del país por los ferrocarriles del estado. Pero naturalmente la reposición de durmientes continuo, y el uso de leña como combustible, también. Entre 1934 y 1940 la región chaqueña proveyó básicamente a los Ferrocarriles 884.173 Tn. de leña anuales promedio, volumen que entre 1940 y 1945 por la dificultad de importar carbón o petróleo durante la segunda guerra mundial, se incremento a 2.071.908 Tn. anuales promedio. La puesta en marcha en 1938 del Alto Horno en la Acería de Zapla en Jujuy, diseñado para funcionar en base a la combustión de carbón de leña, acrecentó igualmente la tala con ese destino.

Paralelamente, durante muchas décadas también contribuyo a la destrucciones de los bosques nativos el corte de árboles de quebracho colorado para la extracción de tanino, cuya marcada disminución dio lugar posteriormente no solo a ingentes perjuicios económicos sino a significativos problemas sociales en las extensas zonas de los quebrachales.

Cabe destacar que en opinión de los mas destacados especialistas en el tema, aun una demanda tal alta como la señalada en los párrafos anteriores pudo haber sido satisfecha con la renta del bosque, sin afectar su capital productivo, si se hubiera utilizado planes de manejo sustentable 4.

Por otra parte en otras regiones del país la frontera agrícola continuo desplazándose hasta mucho mas tarde, y continua hasta hoy con la fiebre de la soja, originando muchos mas desmontes.


^ LA ADMINISTRACIÓN NACIONAL DE BOSQUES Y EL INSTITUTO FORESTAL NACIONAL (IFONA)


Mientras la destrucción del bosque nativo avanzaba significativamente, en notable contraste con lo acontecido respecto de los Parques Nacionales, recién en 1948, es decir 26 años después de creado el primer parque nacional, y 12 años después de creada la Administración de Parques Nacionales, el estado nacional asume la necesidad de conservar el conjunto del recurso forestal nativo mas allá de la belleza de determinados lugares o su interés científico, es decir como recurso integrante del patrimonio nacional, y del medio ambiente a preservar al sancionarse la ley 13.273 de Defensa de la Riqueza Forestal Argentina creando la Administración Nacional de Bosques con el objetivo de comenzar por efectuar el relevamiento de dicho patrimonio. En 1973 por la ley 20.531 se crea el Instituto Forestal Nacional (IFONA) como organismo autárquico con amplias atribuciones.

El 31 de octubre de 1991 por Decreto de Necesidad y Urgencia no. 2284 se disuelve el IFONA junto con otros organismos porque “no resultan aptos para la Argentina de los umbrales del Siglo XXI” según los considerandos del mismo, pasando la responsabilidad sobre los recursos forestales nativos a la Secretaria de Recursos Naturales y Ambiente Humano (SRNyAH), y sobre las actividades de experimentación y extensión que llevaban a cabo las estaciones forestales del IFONA, a cargo del INTA. Esa disposición no hizo sino continuar la tradicional y miope concentración de la atención del país y del estado en las explotaciones agrícolas y ganaderas tradicionales, aun cuando la tradicional Secretaria de Agricultura y Ganadera había debido transformarse ya en la Secretaria de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación (SAGPyA), por la fuerza de los hechos: las exportaciones pesqueras del país, a pesar del enorme contrabando, que se estima en el orden del 50%, superaban a las exportaciones de carne, y las industrias de la alimentación que transforman la producción agropecuaria, y requieren de cuidadosos controles, también habían superado su aporte a la economía del país.


^ LOS BOSQUES IMPLANTADOS


Desde la década de 1970, como parte del final de la política de sustitución de importaciones, el estado nacional promovió la fabricación de papel prensa, fundamentalmente utilizado por los diarios y revistas, que tradicionalmente se importaba en su totalidad. Llego incluso a constituir una sociedad de propiedad mixta, Papel Prensa SA, con los principales diarios del país, La Nación y Clarín, como asociados.

Paralelamente el estado apoyo financieramente por intermedio del IFONA la implantación de bosques con especies apropiadas para la producción de ese tipo de papel, y también de pasta de papel. El Censo Agropecuario Nacional 1988 5 registro un total de 719.268 has de Bosques y Montes Implantados, equivalente al 0.41 % del total de 177.437.397 has implantadas. Corresponden a la provincia de Misiones 257.236 has de montes implantados; a Corrientes, 123.293 has, y a Entre Ríos 79.033 has.

El CAN 2002 6 relevo 1.022.924 Ha de montes y bosques implantados en EAP con limites definidos, equivalentes al 0.59% del total 174 millones de Has implantadas; aun cuando aparezca como menor en términos de superficie frente a los 174 millones de Ha bajo explotación agropecuaria en el país, y a los 34.374.070 ha de bosques y montes espontáneos, resulta una cifra muy significativa en términos económicos, reflejando el crecimiento del 42.2% en la superficie implantada en el periodo intercensal, una tasa de crecimiento no alcanzada por ningún otro tipo de explotación agropecuaria. De ese total censal corresponden a la provincia de Misiones 371.928 has, con un crecimiento intercensal del 44.6%; a Corrientes, 283.028 has y 129.6%, y a Entre Ríos 113.977 has y 44.2%. También relevo un total de 761.6 Ha de Bosques y Montes implantados en explotaciones sin limites definidos. 7 El crecimiento en términos de producción de madera resulta también notable, debido al hecho de que el corte de árboles implantados puede comenzar alrededor de 7 años después de plantado, mientras el ciclo que cabria considerar equivalente para las especies de los bosques naturales se eleva a por lo menos 30 años.

No cabe sorprenderse entonces de que al producirse en 1991 la disolución del IFONA, la SAGPyA retuvo bajo su jurisdicción lo relacionado con “el negocio” de los montes y la madera implantada con propósitos comerciales, mientras, como se indico mas arriba, se desentendió completamente de la depredación de los bosques nativos, y de sus efectos económicos, sociales y sobre el medio ambiente, originados en las expansión de las actividades económicas de las áreas bajo su jurisdicción.


^ BOSQUES Y MONTES ESPONTÁNEOS


Los Censos Agropecuarios Nacionales dan cuenta del avance de la gradual pero incesante destrucción de lo que la terminología censal denomina Bosques y/o Montes Naturales o espontáneos, a la que se ha hecho referencia mas arriba. El Censo Agropecuario Nacional 1988 8 registro la declaración dentro de esa categoría de 37.013.289 Has., el 20.9% del total de 177.437.397 Has. de superficie total de las Explotaciones Agro Pecuarias (EAP) con limites definidos. El Censo Nacional Agropecuario 2002 9 registro que del total de 333.533 unidades productivas (EAP) relevadas, el 89.2% de aquel total, 297.425 unidades, con una superficie total de 174.808.564 ha. cuentan con limites conocidos. Dentro de este subgrupo, 100.953 unidades productivas, o sea el 33.9% de este ultimo total, declararon que dentro de los esos establecimientos existían montes y bosques espontáneos con una superficie total de 34.374.070 ha, es decir el 19.7% de su superficie total. 10

La destrucción de los bosques y montes naturales entre ambos Censos, 1988 y 2002, resulta así de 2.639.219 ha, equivalente al 7.1%, y su participación dentro del total de superficie explotada con limites definidos se reduce en el mismo periodo intercensal del 20.9% al 19.7%.

Respecto de las restantes 36.108 EAP relevados por el CAN 2002 como sin limites conocidos, se ha relevado únicamente las superficies implantadas al interior de las mismas, declaradas por los responsables, cuyo total asciende a 23.911,1 Ha, de lo que resultaría un promedio de 0.66 ha implantada por EAP sin limites conocidos. 11


^ EXTRACCIÓN DE PRODUCTOS FORESTALES


La información disponible, publicada por el INDEC pero producida por la Dirección de Bosques de la SAyDS, muestra una extracción de 5.372.665 Tn de Rollizos en 1993 12, con un crecimiento sostenido hasta alcanzar 9.065.234 Tn en 2003, 13 equivalente al 67.8 % entre puntas. El segundo producto extractivo es la leña, con 1.128.096 Tn en 1993, para alcanzar a 1.108.345 Tn en 2003, con tendencia al estancamiento, y con oscilaciones relativamente menores en torno a esos tonelajes en el periodo intermedio. El tercer producto de este grupo es el carbón de leña, con 320.671 Tn en 1993 y 318.009 en 2003, como en el caso anterior, con tendencia al estancamiento, y oscilaciones menores en el interior del periodo. Los postes, y sobre todo los durmientes, muestran tonelajes muy inferiores, al igual que la categoría Otros Productos.


^ PRODUCCIÓN INDUSTRIAL DE ORIGEN FORESTAL.


La información disponible es del mismo origen y publicación que para la Extracción. La producción de Madera Aserrada fue de 997.000 Tn en 1993 14 y 1.790.200 Tn en 2003, 15 con un notable crecimiento entre puntas del 79.6%, con oscilaciones relativamente menores durante el periodo. La producción de Papel y Cartón fue de 850.000 Tn en 1993 y 1.212.300 Tn en 2003, con un crecimiento entre puntas del 42.6%, con tendencia creciente y oscilaciones menores durante el periodo. La Producción de Pastas celulosicas fue de 727.000 Tn en 1993 y 894.200 Tn en 2003, con un crecimiento entre puntas del 23%, con tendencia creciente hacia el final del periodo y oscilaciones anteriores. Los demás rubros muestran tonelajes muy inferiores. Los aumentos significativos en la producción industrial de los principales rubros se explican por el aumento de la producción nacional de los bosques implantados, ya que las importaciones con destino a esas industrias son significativamente decrecientes. 16

^ RÉGIMEN Y CONFLICTOS POR LA TENENCIA DE LA TIERRA


Como ya se cito mas arriba, el Censo Agropecuario Nacional 2002 relevo la existencia de un total de 36.108 explotaciones agropecuarias sin limites definidos en todo el país, 17 equivalente al 10.8% del total relevado de 333.533. Precisamente en esos casos la indefinición de los limites deriva de la carencia de títulos de propiedad. Se relevaron 10.119 unidades en esa situación el Santiago del Estero, 4.922 en Jujuy, 4.722 en Salta, 3.370 en Neuquén, 2.444 en Catamarca, 2.327 en Mendoza, 2.264 en La Rioja, y 1.204 en el Chaco, y cantidades mucho menores en general en las demás provincias. Refleja claramente la mayor concentración en el Noroeste del país; en algunas de las provincias de esa región el problema es en parte histórico, como que arranca de las mercedes reales de la Colonia, en las cuales nunca se hicieron las transferencias de dominio en legal forma, durante al menos dos siglos ya....

Otro aspecto de interés para este trabajo se refiere al régimen de tenencia de la tierra en las EAP sin limites conocidos. EL CAN 2002 informo la existencia de 15.874 EAP con “ocupaciones de hecho”, el 44% del total, y 2.902 EAP a cargo de “derechosos”. 18 Dentro de este ultimo concepto se incluye a los comuneros, que utilizan tierras en común, para pastoreo, por ejemplo, y que se considera que tienen “algún derecho” sobre las mismas; esta grupo esta concentrado básicamente en Catamarca, La Rioja, Santiago del Estero, y Salta, en ese orden.

Otra faceta del avance hasta ahora incontrolable de la deforestación y del desplazamiento de la frontera agrícola, se manifiesta en los conflictos originados por la aparición súbita de aparentemente nuevos propietarios legales de tierras que han estado en posesión y ocupación consuetudinaria por parte de comunidades de origen indígena o no; como ejemplos de este ultimo tipo, los pobladores residuales de pueblitos y villorrios de antiguos trabajadores de los quebrachales cuya explotación ceso hace ya muchas décadas. Mientras una importante porción emigro, ellos permanecieron allí, sobreviviendo con la producción y venta de carbón de leña, productos de la caza, etc.


^ EL CENSO NACIONAL DE POBLACIÓN 2001 Y LA ENCUESTA COMPLEMENTARIA DE LOS PUEBLOS INDÍGENAS


El CNPV 2001 19 relevo una población total del país de 36.260.130 habitantes, de los cuales 32.431.950, el 89.4% integraban la población urbana, definida como la que habita en localidades de 2.000 habitantes o mas. El saldo, 3.828.180, el 10.6%, constituye la población rural, la que a su vez se clasifica en población agrupada, la que habita en localidades de menos de 2.000 habitantes, con 1.223.522 habitantes, el 3.4% del total, y la “dispersa” un sorprendente total de 2.604.647, igual al 7,2% de la población total, que habita “a campo abierto” en decir en las explotaciones o en áreas no sujetas a explotación.

Por su parte, el CAN 2002 relevo que en el total de las EAP habitaban un total de 1.233.589 habitantes, equivalente al 3.4% de la población total del país relevada por el censo de población del año anterior 20 La comparación de cifras lleva a preguntarse donde habitan los 1.371.000 habitantes clasificados también como “dispersos” en el CNPV, 21 pero que no aparecen habitando en las EAP en el CAN del año siguiente. Intentar dilucidar esas cuestiones, seguramente metodologicas, excede en los propósitos de este trabajo.

Resulta si del mayor interés destacar que a su vez, el CAN 2002 relevo que en las 103.953 unidades productivas con bosques o montes espontáneos en su interior, habitaban 435.801 personas. 22

Siguiendo ese mismo hilo del análisis, no puede eludirse el considerar la relación y el posible rol de las comunidades indígenas en la explotación y la conservación del bosque nativo argentino. La situación y el encuadre de las comunidades indígenas subsistentes en los bosques y montes nativos constituye un aspecto importante a considerar en toda política orientada hacia el manejo sustentable de esos bosques. En principio dentro de las dos ultimas clasificaciones de tenencia de la tierra recién citados: 15.874 EAP con “ocupaciones de hecho”, el 44% del total sin limites conocidos, y 2.902 EAP a cargo de “derechosos”, podrían caber los asentamientos históricos indígenas, aunque podrían existir también casos de “Ocupación con permiso” en tierras fiscales.23

Como consecuencia de las disposiciones de la reforma constitucional de 1994 se produjeron avances muy significativos en la consideración constitucional de los pueblos indígenas como sujetos de derecho. Desde entonces el nuevo Artículo 75, inciso 17, establece: “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable,,transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y a los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones.”

En una de las escasas disposiciones adoptadas, tendientes a efectivizar los dispuesto por la Constitución, en 1998 el Congreso de la Nación Argentina sancionó la Ley 24.956 de Censo Aborigen, la que dispone que a partir del próximo Censo Nacional de Población y Vivienda se deberá incluir en el mismo el relevamiento de los aspectos correspondientes a la población de origen indígena a partir del autoreconocimiento, en los siguientes términos: “Artículo 1°- Se incorporará al Censo Nacional de Población y Viviendas del año 2000 la temática de auto identificación de identidad y pertenencia a comunidades aborígenes, mediante la ampliación de los módulos previstos en el mismo.” El INDEC en cumplimiento de ese mandato legal incluyo en el Censo Nacional de Población y Vivienda 2001 una pregunta para hacer posible la identificación de los hogares donde al menos un integrante del mismo se auto reconociera como descendiente y/o perteneciente a un pueblo indígena.

Posteriormente el INDEC realizo una serie de consultas con el nuevo organismo creado por la misma ley 24.956, el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) y con representantes de las comunidades indígenas, como resultado de lo cual diseño una Encuesta Complementaria de Pueblos Indígenas (ECPI) que llevo a cabo en 2004-5 en una muestra altamente representativa, que incluyo a 57.000 hogares de los identificados durante el Censo 2001, distribuidos por todo el país, los que fueron revisitados. 24 El procesamiento y análisis de toda la información recogida no ha sido completado aun, pero de la información publicada por el INDEC resulta la identificación de un total de 465.784 pobladores, que se reconocen pertenecientes y/o descendientes en primera generación, de 29 pueblos indígenas diferentes.25 Entre ellos, los mas numerosos son los pueblos: Mapuche: 113.680 (localizados principalmente en la Patagonia, La Pampa, Buenos Aires rural), Kolla: 70.505 (Jujuy y Salta), Toba: 69.452 (Chaco, Formosa y Santa Fe), Wichi: 40.036 (Chaco, Formosa y Salta), Diaguita/Diaguita Calchaquí: 31.753 (en el NO y Centro del país) Como consecuencia de las migraciones, todos los pueblos indígenas tienen una parte relativamente significativa de su población asentada en la Capital Federal y los 24 partidos del Gran Buenos Aires

La información publicada por el INDEC clasifica como población urbana al 67.3% del total mencionado, es decir 313.444 pobladores. El saldo, 152.340 correspondería a pobladores rurales. Llama la atención que la misma fuente indica que 177.627.pobladores habitan en comunidades. Dado que ese numero excede al total de pobladores rurales, eso indica que una parte de dichas comunidades son actualmente urbanas. Es necesario recordar aquí que la población urbana para el INDEC es la que habita en localidades de 2.000 o mas habitantes, mientras el resto se clasifica como rural: tanto los que habitan en localidades de menos de 2.000 habitantes, como en el campo, el monte o el bosque.


^ EL NUEVO DESPLAZAMIENTO DE LA FRONTERA AGRÍCOLA Y LA DESTRUCCIÓN DEL BOSQUE NATIVO: LA “FIEBRE DE LA SOJA”


En la década de 1990 tuvo comienzo una segunda revolución agrícola en el país, con la introducción de semillas producidas con tecnologías genéticas, y el cambio en las tecnologías de producción, tales como el uso generalizado de fertilizantes y pesticidas, la siembra directa, las rotaciones y dobles cosechas, etc., como respuesta a la gran demanda internacional. Como consecuencia, la producción agrícola prácticamente se duplico en esa década, llegando a superar holgadamente los 70 millones de toneladas. En gran medida el aumento de la producción se logro mediante al aumento de los rendimientos de la tierra ya bajo cultivo agrícola, pero como no podría haber sido de otra manera, se genero también una gran presión hacia la incorporación a esas producciones de tierras no afectadas anteriormente a las mismas.

Así, al ir avanzando la década de 1990, al proceso histórico de destrucción del bosque nativo se ha sumado la “fiebre de la soja”, que a favor de la amplia disponibilidad de tecnologías modernas de alto rendimiento, y de altos precios y buen acceso a los mercados internacionales, empuja sin cesar el desplazamiento de las fronteras agrícolas del país, a costa de una desordenada y brutal destrucción de los bosques nativos, sobre todo del noreste y noroeste del país. Por ejemplo, según información de la SAyDS reproducida por los medios, entre 1998 y 2002 el área cultivada en la provincia de Santiago del Estero se incremento en 379.000 ha, mientras que en el mismo periodo se desforestaron 306.000 ha, equivalente al 80.7% del anterior. Ese índice de deforestación quintuplicaría la media mundial. En el mismo periodo en Salta se desforestaron 194.300 ha y en el Chaco 117.900, siendo las tres provincias citadas aquellas donde el fenómeno adquiere mayor amplitud.

El total deforestado en esas tres provincias en ese periodo sería de 618.200 ha con un promedio anual de 154.550 ha. Se estima que en todo el país se esta deforestando a un ritmo promedio de 250.000 ha.

Ese proceso continua a pleno hasta el momento, cuando se espera que el total de la cosecha agrícola 2006-7 llegue a los 94 millones de toneladas. Esta gran y rápida destrucción resulta, por otra parte, irracional desde el punto de vista económico y social, por sus efectos esperables en el mediano y largo plazo, ya que los análisis técnicos sostienen que la elevada extracción de nutrientes que implica el cultivo de la soja rendiría esos suelos infértiles en pocos años, al mismo tiempo que, habiéndose destruido el bosque nativo, y con ello el equilibrio ecológico ancestral, los suelos quedaran desprotegidos frente a la erosión hídrica, y la alteración del proceso de absorción y evaporación hídrica, agravada por la destrucción de las barreras naturales, mas los cambios climáticos esperables, derivaran en inundaciones en las propias zonas y en otras, aun muy alejadas de los orígenes de los flujos hídricos, como sucedió en la ciudad de Santa Fe pocos años atrás, con los consiguientes daños en zonas tanto rurales como urbanas.

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